Encerrarme por ¿cuántos días ya? para escapar de los medios y de las opiniones sobre los medios y del jolgorio de la barbarie. Decidí no salir y escuchar sólo música . Y tejer. Hacer algo del desperdicio y de la basura. Llamar tres veces -en escalas crecientes de ira- a Tigo para que dejen de enviarme sus malditos anuncios promocionales y me saquen de una 'oferta' que jamás solicité y que tiene un costo diario. Salirse también tiene un costo. -Nunca la solicité, pero sáqueme.- -Envíe un mensaje.- Lo envío. Recibo otro que dice que no sirve. Llamo de nuevo. Repiten por enésima vez lo mismo. Por dentro, mi doña Eulalia blandía el cuchillo cebollero. Todas las compañías de telefonía son ladronas, abusivas e ineficientes, para no decir que todas las compañías. Movistar envía sus mensajes al chip del modem cuando estoy conectada al internet y se corta la conexión cada que eso sucede. Y tengo que pasar el chip del modem al teléfono para poder enviar un mensaje y hacer una recarga. Eso pasa porque no uso windows. Encima llaman cada mes repitiendo el mismo discurso de lo buena cliente que soy y por eso -le ofrecemos unas cadenas con esposas, sólo diga que sí, ¿sí? -. Tampoco he logrado enviar un sms internacional con ellos, para eso uso el Tigo. No necesito dos teléfonos, uno que me brinde los servicios, sin premios, ni ofertas, ni engaños ¿Será mucho pedir? Pues sí, de estar en mis manos yo también los expropiaría. Ah, pero es que eran un desastre las compañías cuando eran públicas, en cambio cuando cuesta, se nota la eficiencia, el cliente tiene derechos, sí cómo no. Y eso que no tengo tele, lo que he tenido que ver con las compañías de cable, no tiene nombre. Es un placer cada que me ofrecen encadenarme a un servicio poder decirles, no gracias no tengo tele. Hace poco estaba en una de esas multitiendas librería+papelería+artículos-de-oficina y aparece uno de tele satelitar, o algo así entendí. Saluda y se prepara para el discurso, le advierto: -no tengo televisor-. El pobre muchacho hizo una cara digna de la tele. -Pero bueno, aquí está en el sitio perfecto para comprar un plasma- (además era la época del mundial de fútbol, el sitio estaba hirviendo del calor que irradiaban como veinte pantallas encendidas). -Es que no tengo, ni quiero un televisor. En esas llevo como treinta años y he sobrevivido.-
Blogger cambió hace un tiempo el sistema de plantillas y a ratos pienso si cambio la del papelito, más por manía de organizar cuando no tengo nada claro para decir, pero no me animo. Poco a poco le fui cambiando, agregando y quitando cosas a la que está y no sé si quiero volver a ocuparme otra vez de cada detalle. Las nuevas parecen más flexibles o todo lo contrario, no he podido saber. Y a quién le importa sino a mí.
Ayer me metí a intentar traducir un cuento de navidad de Wolfdietrich Schnurre que me gusta mucho y nunca he visto en español, a ver si lo termino. Para navidad, mejor dicho. Por placer, nada más.
En mis vagabundeos por blogs, que he reanudado luego de mi aburrimiento con las redes sociales, encontré uno que me ha encantado porque está dedicado a la época de artes plásticas que quizás mayor influencia ha ejercido sobre mí. Se trata de Weimar. Art and Modernity in Central Europe con muy buena información y muchas imágenes.
El sábado parto para un nuevo lugar de domicilio. Un nuevo arranque. Un post sobre Bogotá que tenía pensado nunca nació, en fin. Tal vez mejor así.
Imagen: tejiendo en un minitelar, con bolsas plásticas usadas

Saludos Ke, me gusta tu plasticar. Oye, espero el cuento de Schnurre nunca leído en español, qué bien! Ahora que me enteré de tus mudanzas, me acordé que Carlos Castaneda, en su libro Las Enseñanzas de Don Juan, describe una técnica para encontrar el sitio de poder personal en una habitación, espero que encuentres tu nuevo espacio confortable.
ResponderEliminarMuchos saludos!
Xotla.