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| Recuerdo infantil de miedo |
Para el tema de la semana en Scrapiteria con ese nombre.
Esto necesita una explicación, supongo.
Mi madre era peluquera, así que cuando el vendedor de productos de belleza pasaba, solía darle algunas muestras gratis, unas de ellas, cojincitos de colores brillantes de champú (envueltos en vinilo), eran hinchados, diferentes a los de ahora. Si yo estaba por ahí, me regalaba un par. Esas cosas ejercían un atractivo irresistible de querer morderlas. Yo sabía que no eran para comer, pero me sentía tan atraída a darles un mordisco, que eso es lo que hice en un momento de distracción de mamá. Cuando sentí el sabor horrible de champú en mi boca, entré en un estado de pánico absoluto. Pensé que iba a morir y corrí donde ella gritando: ¡me voy a morir, me voy a morir, comí champú!. Terrible. Tenía como tres años de edad.

Lo siento, pero a mí no me da ningún miedo. ¡Qué bonito!
ResponderEliminarMe has hecho recordar un detergente para vajillas que compraba mi madre en ese formato, aunque en un tamaño algo más grande, como el de una pastilla de jabón más o menos. Creo que la marca era Mistol. Venía así, inflado, gordito-gordito, y a mí me gustaba cortar una esquinita con unas tijeras y vaciar el contenido en un bote.
¿Qué es más venenoso, el miedo o la nostalgia?
La mar de gracias.
ResponderEliminarA tu pregunta: la nostalgia, con seguridad.