La nostalgia es venenosa, de verdad. Una tarde de sábado en soledad, vino, y sucumbir a la tentación de escuchar música.
Me pregunto como pasé de "público cautivo" (como bromeaba el diletante perdido aquel) del mendocino de los borrachos —que tanto me irritaba de chica— a público nostálgico, que lo escucha con emoción. Me gusta tanto. Pero es cierto que para escucharlo busco momentos especiales y en soledad. "Caribe soy" ....un argentino de Mendoza... en fin, nos creemos tan distintos y somos tan parecidos.
Eso después de Sandro, dibujar ridiculeces, soñar despierta, etcétera...
A cambio de un placer, tendremos tres.

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