Cuando realicé este collage, lo hice participando para un grupo que elegía un tema semanal de collage. El tema de esa semana era: películas de monstruos. Por aquellos días circulaba en cartelera "Facebook: la red social" y así lo titulé. En flickr —que es donde mejor comunico acerca de estos juegos gráficos— creo que no se pillaron el chiste, pero alguien mencionó, que le asustaba sobre todo el chupetín. Supongo que creé asociaciones con pederastia, lo que no era mi intención, aunque su inclusión no está de más y le da entonces más fuerza a lo que era mi idea. Mi idea —odio dar explicaciones acerca de algo que si no se explica solo, no merece sobresalir— era evidentemente el monstruo de facebook que me recuerda a unos cuadernos (a rayas) que circulaban en el colegio con preguntas en cada página, para ser llenados por "amigos" elegidos, quienes respondían brevemente, en una línea asignada por un número (que cada elegido, elegía). Los cuadernos los llamábamos chismógrafos. Las preguntas eran de todo tipo, (y dependiendo del grosor, de 20, 30 a 50 páginas, en cada una, una pregunta) pero era obvio que lo que se buscaba era sacar "cierta" información, de "ciertos amigos", además de sobresalir por el éxito que tuviera el chismógrafo, determinado —es obvio— por la cantidad de chicos y chicas que querían y podían participar —en las (¿veinte?) líneas con que cuenta un cuaderno—. Igual que un baile, las y los populares, eran asediados por los que solicitaban el cuaderno y en el otro extremo, ni cuaderno, ni invitación. Aunque esos mismos compañeros son los que hubiera esperado yo, que crearan los monstruos de facebook o twitter, no fue así, fueron sus hijos. Pero es cierto que facebook al menos, se benefició de la pendejada de nuestra generación. Los primeros que expusieron todo ahí (para encontrarse con que sus compañeros de chismógrafo, ahora viejos, casados y adaptados) fueron los de mi generación; los jóvenes fueron más cuidadosos, me parece.
Pero con todo esto a lo que voy, es a algo que me preocupa infinitamente más. Sea como sea, el monstruo, los monstruos, nos tienen atrapados. Hay que entrar al carelibro, porque hay familiares y amigos que ya sólo los contactas ahí, el twitter cuela detalles que no salen en las noticias o los medios viven pendientes de lo que tuitean ciertos personajes. Y google... no evil. Este Papelito está ahí, mi correo —para no estar cambiando con cada lugar de domicilio y confundir a todos—, el lector de noticias y el monstruo padre: google search, el buscador.
Hace un año aparecían en fotos de pipí-cogido el presidente del mundo, los dueños de las redes, de los sistemas, del internet y de los medios. Ahora en unísono, nos informan que nos toca aceptar un sistema obligatorio de mostrar nuestra información en facebook, ("controlabe", les cuento que tan controlable es, por mail, para no regarme aquí) twitter se tomará el derecho de censurar, google unirá toda su información, toda NUESTRA información y si no te gusta, la opción es abandonar el internet (this stuff is important, yeah). Abandonar el internet porque perdón, pero ¿qué hace uno sin el buscador, la puerta de entrada a la red? Ese buscador que cada día odio más. Me la paso preguntando —aunque a nadie parece preocuparle, como todo lo que llevo escribiendo aquí—: ¿No han notado que google cada día ofrece menos opciones? Si no es algo vendible-comprable, cada día está más escondido del algoritmo. En cambio, cada paso que damos en la red está controlado, para ......ofrecernos resultados personalizados. Sí, claro. Y, les ayudamos. ¿Me pasás el chismógrafo, sí?
p.d. no hablé del reconocimiento facial (con ayuda de google images y los tags de facebook) .. bueno, entréguense nomás...
p.d. no hablé del reconocimiento facial (con ayuda de google images y los tags de facebook) .. bueno, entréguense nomás...

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